21 de Noviembre, 2005, 22:39:
habilosoSci
Origen vírico de la obesidad
El 30% de los casos pueden deberse a infecciones y una vacuna puede prevenir hasta el 15% del sobrepeso.
Nuevas investigaciones confirman que el 30% de los casos de obesidad son debidos a infecciones víricas y que una vacuna puede reducir el crecimiento de la enfermedad en un 15%. Lo que en 1997 se descubrió en animales y el año pasado en humanos, se confirma plenamente ahora: el adenovirus Ad-36 desempeña un papel crucial en la obesidad humana, originando hasta 20 kilos de más en las personas infestadas. En consecuencia, de la misma forma que se previenen enfermedades como la rubéola o la polio, una protección similar aplicada en la infancia evitaría que los niños desarrollasen el sobrepeso en la edad adulta. Cierto tipo de obesidad, derivada de un virus, podría evitarse por medio de vacunas, según el equipo médico que lleva investigando la posible relación de la obesidad con un tipo de virus y que ha informado del estado de sus conocimientos en el congreso de la NAASO norteamericana, una asociación líder en investigación científica sobre la obesidad, celebrado la pasada semana en Vancouver.
El investigador Nikhil V. Dhurandhar, del Centro de Investigaciones Biomédicas de Pennington, Lousiana, Estados Unidos, afirmó en Vancouver que el exceso de peso está relacionado, en ciertos casos, con infecciones virales. Explicando el estado actual de sus investigaciones, que ya fueron objeto de un estudio publicado recientemente por el International Journal of Obesity, Dhurandhar señaló que se ha comprobado que el adenovirus 36 (Ad-36) estaba presente seis veces más en los obesos que en las personas de peso normal.
Hasta ahora se han identificado al menos 40 subtipos de adenovirus que pueden provocar problemas respiratorios e infecciones gastrointestinales. Según el profesor Dhurandhar, sus investigaciones demuestran que el Ad-36 desempeña un papel crucial en la obesidad humana.
30% de la población infestada
En el estudio publicado en el International Journal of Obesity, que analizó a 502 personas, demostró que el 30 por ciento de ellas presentaban anticuerpos del virus Ad-36, mientras que los mismos anticuerpos estaban presentes únicamente en el 5 por ciento de las personas no obesas.
El estudio reveló asimismo que los obesos infestados con el Ad-36 pesan una media de 20 kilos más que las demás personas investigadas. Estos obesos se distinguen además de los otros en que, paradójicamente, tienen una tasa más baja de colesterol y de triglicéridos.
Los investigadores consideran que el Ad-36 afecta al metabolismo de las células adiposas en crecimiento, favoreciendo la acumulación de grasa y su rápido crecimiento. Eso significa que una persona infestada por el virus engorda mucho más que otra persona que coma la misma cantidad y tipo de alimentos.
Dhurandhar considera que el exceso de peso está relacionado, en ciertos casos, con infecciones virales. En consecuencia, de la misma forma que se previenen enfermedades como la rubéola o la polio, señala que una protección similar aplicada en la infancia evitaría que los niños desarrollasen el sobrepeso en la edad adulta.
Dhurandhar está especializado en la investigación de las relaciones entre los virus y la obesidad, y ha desarrollado su propia teoría acerca de lo que ha bautizado como el “virus de la obesidad”, perteneciente al grupo de los llamados adenovirus.
Virus identificado
Los adenovirus son virus de tamaño mediano, de los que existen 49 tipos agrupados en seis subgéneros (de la A a la F). Generalmente estables contra agentes químicos o físicos, los adenovirus pueden sobrevivir durante un tiempo prolongado fuera del cuerpo. Sus efectos más comunes en el organismo humano son las enfermedades respiratorias, pero también producen gastroenteritis, conjuntivitis, cistitis y sarpullidos.
Uno de estos adenovirus es capaz además de producir obesidad. Las investigaciones de Dhurandhar han demostrado que existe una relación entre la grasa que genera el cuerpo y la presencia de los anticuerpos del AD-36 en la sangre. Investigaciones previas ya habían demostrado que ratones y monos a los que se les había inyectado dicho virus ganaban peso rápidamente.
Hasta ahora se sabía que la obesidad está relacionada con múltiples factores. Aunque a menudo vaya asociada a un consumo excesivo de alimentos o a un tipo de vida sedentaria, el caso es que también existen otros causas, como la herencia genética, el contacto con los contaminantes o la ingesta de medicamentos.
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