El profesor titular de la Facultad de Física de la PUC, Rafael Benguria Donoso obtuvo el Premio Nacional de Ciencias Exactas 2005. El jurado, presidido por el ministro de Educación, Sergio Bitar, otorgó la distinción al académico UC en consideración a que «reúne las condiciones de un científico integral que ha logrado resultados profundos y de alto impacto en varias disciplinas».

El académico realizó sus estudios de Ingeniería Eléctrica en la Universidad de Chile y se doctoró posteriormente en Física en la Universidad de Princeton, Estados Unidos (1979). Luego realizó un postdoctorado en la Universidad de Rockefeller en Nueva York y se incorporó a la Facultad de Física de la UC en 1990.

Ha obtenido numerosas distinciones, entre ellas la Beca de la Fundación John Simon Guggenheim, y en su calidad de docente, la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica lo distinguió en 1997 como el Mejor Profesor. Desde el año 2003 es Miembro de Número de la Academia Chilena de Ciencias. En su currículo figuran más de un centenar de publicaciones especialmente en el área de la física matemática y pertenece al grupo de  iinvestigación de análisis y ecuaciones diferenciales.

En 1996 ganó la Cátedra Presidente de la República en el área de la física matemática para desarrollar la investigación «Desigualdades isoperimétricas para problemas de autovalores». En la oportunidad, explicó a Visión Universitaria que se trataba de «determinar hasta qué punto se puede establecer la forma, por ejemplo, de un tambor, con sólo escuchar las notas que éste emite». Explicó que la idea es considerar una membrana que vibra, –ya sea un tambor, un violín, u otro– que tiene modos típicos de vibración y cuyas notas puras se suelen llamar «frecuencias propias». De esta forma las notas puras dependen de la geometría del instrumento, en particular de su tamaño, del área del perímetro y de otras propiedades geométricas como sería el largo de la cuerda del violín.

Así como esta interrogante, el profesor Rafael Benguria se ha hecho muchas otras, entre ellas en el campo de la Física ha buscado despejar la incógnita de cuán negativo puede ser un átomo y todavía existir. A pesar de sus éxitos, distinciones y lo particular que para muchos puede resultar su actividad, el doctor Benguria señala: «creo que es igual que si tuviera cualquier otro trabajo».

El académico distinguido con el Premio Nacional de Ciencias Exactas es casado con María Cristina Depassier Terán, también doctorada en Física y profesora titular de esa unidad académica. Tienen dos hijos, de 22 y 19 años.

Entrevista del 2001     Rafael Benguria Page