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La extinción es uno de los 4 patrones de cambio evolutivo, se estima que el 99,9% de las especies que han habitado el planeta ya no existen.  Existen señales de extinciones periódicas a lo largo de la historia del planeta. En un estudio que requirió 6 años , John Sepkosky y David Raup, reunieron las fechas y nombres de especies marinas extintas desde hace 250 millones de años y analizaron los datos estadísticamente. Análisis que mostró una tasa de extinción masiva cada 26 millones de años .Algunas de esas especies fueron los dinosaurios. Hasta 1980 ninguna teoría resultaba convincente de lo que había sucedido. Sin embargo, el científico estadounidense Walter Alvarez analizó estratos rocosos de hace 65 millones de años de antigüedad descubriendo una riqueza 25 veces mayor de iridio que en otros estratos, este material es escaso en la Tierra pero abunda en meteoritos. En todo el mundo se descubrió una desusada riqueza de iridio en esa misma capa. Alvarez argumentó que hace 65 millones de años un asteroide gigantesco impacto sobre la Tierra poniendo fin al reinado de los dinosaurios.
Entre todos los planetoides que existen en el cinturón de asteroides existe una serie llamada "Apolo", que también gira alrededor del Sol en una órbita muy especial, que en algunas ocasiones corta la órbita terrestre pudiendo eventualmente coincidir en un punto siendo atraído por la fuerza gravitacional de la Tierra y se estrellaría en ella. Existen de todos los tamaños, desde pequeños fragmentos hasta otros de 20 kilómetros. La posibilidad de que un asteroide de 2 a 5 kilómetros de diámetro impacte sobre la Tierra se produce cada 1 millón de años. Un asteroide de esas dimensiones impactaría a la increíble velocidad de 30 km./seg., su peso sería de 1 billón de toneladas y dejaría un cráter de más de 200 kilómetros de diámetro. Al entrar en la atmósfera se recalentaría rápidamente hasta hacerse incandescente aumentando a su vez la temperatura del aire y ocasionando incendios en un radio de varios miles de kilómetros reduciendo a cenizas la vegetación de gran parte del planeta; una nube de polvo estratoférica oscurecería el cielo por un periodo que iría de 6 a 18 meses originando un mundo helado a -30º C, y obscuro, al punto de que la vegetación superviviente a los incendios tendría dificultades para seguir viviendo de la fotosíntesis, y por lo tanto la cadena trófica se destruiría. El enorme roce durante la caída desencadenaría reacciones químicas en la atmósfera, principalmente la formación de óxido de nitrógeno, que en gran cantidad destruiría la capa de ozono por décadas. Al limpiarse la atmósfera del polvo de la explosión los rayos ultravioletas haría aumentar la temperatura del planeta en 10ºC más que antes del impacto. La gran presencia de óxido de nitrógeno, después de destruir la capa de ozono, caería sobre la Tierra como lluvia ácida. Muchas forma de vida marina también se extinguirían. El plancton del mar resistiría primero a las bajas temperaturas, pero sucumbe con el ascenso de ésta; el plancton o pasto del mar, produce oxígeno y a la vez es alimento para miles de pequeños peces, los cuales perecerían al igual que sus depredadores. No sería entonces una catástrofe individual, sino un desfile de catástrofes. Los organismos debilitados por un desastre sucumbirían al siguiente. Es posible que estas catástrofes sean parte importante de la evolución, ya que concede a nuevas formas de vida una oportunidad de desarrollo y expansión. Por ejemplo los mamíferos que existían decenas de millones de años antes de que la última gran mortandad apareciera, pero hasta entonces no podían competir con los dinosaurios, el asteroide al dar cuenta de estos generó una oportunidad, tal vez única, a los mamíferos de expandirse y desarrollarse en las formas de vida avanzada que hoy conocemos incluidos nosotros.
Sin duda se producirá otra de esas colosales colisiones en el futuro y si para entonces no nos hemos extinguido entre nosotros, toda la vida humana podría destruirse, con lo cual se dejaría al planeta en manos de otra forma de vida que desde ese momento se encargara de escribir una nueva página en la larga historia evolutiva de nuestro planeta.
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