Rodrigo Alonso fue hasta hace unos meses el timonel local de Microsoft y uno de los regalones sudamericanos de Bill Gates y Steve Ballmer. Hasta que un buen día decidió operar un upgrade en sí mismo y se volvió más humano que nunca, decidido a cruzar todos los abismos. Atención señores que desde Chile podría comenzar a disiparse el lado oscuro de la fuerza. ¿Por qué no?

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